16 abril 2007

La esencia de las esencias

Hay habitaciones decoradas con estanterías de diseño, regaladas generalmente por eso que llaman 'una gran superficie', a cambio de que adquieras alguna colección de libros, todos con la monotonía de la idéntica encuadernación o como extra por la adquisición de literatura al peso.

Igualmente, hay habitaciones destartaladas, con estanterías más propias de un piso de estudiantes, hechas con ladrillos apilados y tablas, donde podemos encontrar libros realmente interesantes porque son libros deseados, libros buscados con el único fin de ser leídos y disfrutados.

El destartalado blog de Ibaia es del estilo de las segundas, estanterías con poca cosa pero todas verdaderas joyas, como la entrada que os recomiendo hoy, 'antigua' pero vigente: 'Lo esencial de las esencias'.

6 comentarios:

Javier dijo...

Gran blog el de ibaia, Monsieur Cerrajero, ya podías haberlo descubierto antes. Yo, como vago que soy, suelo ir a donde me lleváis. Nada de lo escrito por ibaia tiene desperdicio y no está de más recordar el estribillo de “El forzado” de Góngora que dice así:

“¿De quién me quejo con tan grande extremo,
si ayudo yo a mi daño con mi remo?”

Un abrazo y ZP al carajo.

Elentir dijo...

Muy majo.

Eso sí, y los que tenemos estanterías de diseño llenas de libros de estudiantes, ¿qué? ;-)

Javier dijo...

Elentir: Yo que estudié en Madrid, al terminar el curso vendía mis libros en "LA Felipa". Lo mismo hacían mis compañeros y luego lo celebrábamos con una buena comida en los mesones. No daba para más. La cultura en España siempre se pagó poco. Yo que tú, en Vigo, los vendería en La Piedra. Es broma, pero, es que si no nos tomamos la vida a broma podemos ir para atrás como los cangrejos.

Un abrazo y ZP al carajo.

García dijo...

Muy buen blog el que nos recomienda usted. Es a la vez claro y elocuente.
Muchas gracias.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Las diferencias son un gran valor si se parte de la igualdad y del proyecto común.

Ibaia dijo...

Presentación y alabanzas inmerecidas.

Es un sitio armado con cuatro palos, un trozo de alambre y escasas pretensiones.

Como no tengo tiempo para publicar en él entradas, prefiero leeros a todos los de la cuadrilla e incordiaros de vez en cuando con algún que otro comentario.

Disfrutad del fin de semana.