12 enero 2006

Última oportunidad


Aún está a tiempo el presidente Rodríguez de frenar la locura en la que nos ha metido y debe darse prisa porque cada vez estamos más cerca del punto de no retorno y, desde ese momento, ya veremos que tambores son los que suenan en el horizonte, aunque aventuro que no marcarán compases melódicos.

No tengo esperanza alguna en que un individuo gris como Rodríguez --que nunca ha construído nada positivo, más bien al contrario-- recapacite y entre en razón. Mejor estaba de parásito perenne en el Congreso.

Repito: Rodríguez aún está a tiempo de dimitir y salir más o menos bien parado. Si, por el contrario, sigue la senda del despropósito, la senda de un golpe de estado encubierto, destrozando la convivencia y prosperidad de todos los españoles, infiltrando la dictadura radical del PRI$o€ y las pandillas periféricas, beneficiando a cuatro descerebrados como él en exclusiva, el Estado de Derecho acabará reaccionando, el pueblo anestesiado despertará y terminará con sus huesos de bobo solemne en la cárcel.

Al tiempo.

2 comentarios:

Indrackia dijo...

Yo diría que quienes tienen que despertar y actuar son los integrantes del PSOE. No es Rodríguez quien está a tiempo de dimitir,sino los demás miembros del partido quienes están a tiempo de obligarle a dimitir. Aunque léidas las palabras de Ibarra hace días, empiezo a pensar que todo vale con tal de seguir en sus cargos.

Saludos.

El Cerrajero dijo...

El primero que debe presentar su dimisión por [póngase aquí cualquiera de los miles de motivos] es el presidente Rodríguez.

No creo que los que se están forrando junto a ZP vayan a tener el sentido de Estado, la responsabilidad y el valor democrático de obligar al bobol solemne a dimitir.

Y no sólo los políticos que están beneficiándose económicamente, también los periodistas y lameculos.

Un ejemplo: hoy todos los periódicos con tirada nacional hablaban del escándalo del congreso de Batasuna. Todos... salvo El País, claro está.

¿Crees que Don Polancone y el nazi de Cebrián prefieren la Democracia a su enriquecimiento personal?